Muy bien puesto este anuncio

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Un Banner de eDarling

edarling El eslógan de eDarling, “Para solteros exigentes”, supongo que tiene sentido. Nunca he usado ninguno de estos servicios de contactos, a excepción de Tinder, una especie de pasatiempo que me ha demostrado que las chicas que así, a priori, pueden interesarme, no suelen tener ningún interés en mí. (Solamente coincidimos con una persona, a quién conozco desde que estaba en primaria y con quien sigo en contacto en la actualidad, así que no estoy demasiado convencido de que eso cuente para una app que supuestamente sirve para “hacer contactos”… De por qué eso no ha llevado a nada, ya hablaremos en otra ocasión, a lo mejor.)

Divago, ya en la segunda frase.

Supongo que es un eslógan que tiene sentido, decía, al menos teniendo en cuenta la fauna que aparentemente circula por las webs de contactos.

Pero tiene también un problema, que es que limita a una parte de su público potencial. Me explico: “Para solteros exigentes” les está diciendo que es un servicio “para ellos” solamente a los solteros que consideran que su estado actual de soltería es “culpa” de que hasta entonces ha encontrado parejas de baratillo, cosas cutres que no responden a su perfil exquisitamente exigente. Es decir, que el motivo de esta soltería que el servicio sirve para poner fin está en la otra persona, y no en el usuario del servicio.

¿Es así para todo el mundo? Yo, la verdad, considero que mi eterno estado de soltería es consecuencia, si no “culpa”, en gran parte de mí mismo y de una serie de circunstancias, características y defectos que tienen que ver conmigo. Y se me hace lógico pensar que pueda haber un número notable de solteros que piensen igual que yo. ¡Por ese motivo, el eslógan no debería ser atractivo a quienes piensen de este modo, sino al revés! ¿Si es una página para “solteros exigentes”, qué posibilidades hay de encontrar a alguien que tenga algún interés en seres defectuosos como nosotros?

Pero bueno. En todo caso, lo que me había llamado la atención de este banner no era el eslógan. He empezado hablando de él para sacármelo de enmedio rápidamente y poder hablar de otros elementos, pero ya veis qué bien se me da concretar.

El banner incluye elementos lógicos. la pregunta “¿Estás buscando a tu pareja ideal?” + la imagen de una persona + marca con logo, eslógan y call to action = un anuncio razonable. ¡Pero este banner está “bastardizado” con estrategias propias de los banners basura y el clickbait!

Vamos a echarle un ojo. Probablemente, lo primero que uno vea sea la exclamación en el triángulo, señal de alerta propia de los cuadros de diálogo del sistema, y en segundo término, la estructura de estos tipos de mensajes.

ejemplo: http://www.homeserverland.com/legacy/7607.rename.gif

Eso es una táctica barata. Se le da al anuncio el aspecto de un mensaje importante, de la notificación de un error, para que uno se fije alertado.

Eso sí, eso sólo dura un instante. Nadie puede acusarles de hacerse pasar por un mensaje de alerta, porque en los mensajes de verdad, no hay fotos de mujeres ni cuadros grises con anuncios ni botones arriba a la derecha con esos símbolos… En los mensajes de alerta, ni siquiera tienen por qué estar, pero en su imitación de un cuadro de diálogo, los ponen… con símbolos inútiles, porque si parecieran funcionales, al no tener función podría considerarse una trampa para que alguien intentara cerrarlo haciendo click en una posible X roja.

En vez de eso, hay un corazón. ¿Quién iba a hacer click en el corazón, y para qué? Minimizar una ventana es algo normal, pero… ¿Masculinizarla? ¿Machizarla? Maximizar tampoco es Mujerizar, feminizar ni chatizar. Estamos a salvo, colegas, no somos timadores.

Del mismo modo, se me ocurre la pregunta de quién es la mujer. Los cuadros de opción (sí, no, quizás), aunque no tienen una función lógica aparente (igual que no sé qué es churrizar una ventana, no sé qué puede hacer la ventana si digo “quizás”, por ejemplo.) permiten imaginar que es la “pareja” que responde a una de las opciones. ¿Es la pareja ideal, es una pareja no ideal o, para los amantes del riesgo, una pareja quizás ideal y quizás no?

Qué misterios.

En todo caso, se me ha desinflado el texto. Lo he agarrado queriendo meterme en categorías de intertextualidad (siguiendo a Genette) y comentar más a fondo la apropiación de elementos que indican un género textual determinado (el de los mensajes de alerta de Windows Vista), pero… quizás lo que tenga más chicha del texto sea la reflexión sobre el eslógan y sobre mí.

Bueno, es un blog personal, al fin y al cabo.

Así que creo que lo daré por bueno y me iré a merendar.

Balbuceos de psicópata 1’5

Ese mismo curso, en clase de religión, debíamos hacer unas pequeñas historias ilustradas sobre algunas de las cosas que estudiamos ese curso. Escribimos dos cómics de una página, el primero sobre la implantación del cristianismo en el imperio romano y, el otro, la verdad, no recuerdo sobre qué.

Sintetizaba los contenidos de forma comprensible pero sin salirse del lenguaje del cómic.

Otros grupos presentaron cartulinas con un dibujo y listas de conceptos, con cada uno encabezado con un punto o un guión. Recuerdo especialmente el que representaba a los habitantes de la Palestina romana previa a Jesús como individuos vestidos con calzones peludos bailando alrededor de una hoguera a la entrada de sus choza-cuevas.

La ilustración era en color, por lo que recibió un notable. Nuestros cómics eran en blanco y negro, y aprobaron porque la profesora de religión no quería ser mala y nos hacía un favor, pero nos advirtió de que la próxima vez quería que nos esforzáramos más.

Balbuceos de psicópata 1

Para clase de tecnología, debíamos crear un juego de mesa con preguntas relacionadas con el temario.

En mi grupo, inventamos un juego para dos jugadores con dos itinerarios diferentes y un juego de tarjetas con preguntas para cada uno. Tenía un tema:
el tablero era un viejo mapa del tesoro. Dos arqueólogos, el americano Indiana Quack (un pato con fedora y látigo) y el alemán Otto Rino (un rinoceronte con el mismo atuendo) buscaban llegar a un tesoro que no recuerdo, y por el camino debían responder a las preguntas que les proponían una serie de personajes.

Los personajes estaban dibujados en el tablero y en las tarjetas, las preguntas estaban escritas siguiendo el estilo del personaje, e intentaban tener alguna lógica. (por ejemplo, un nativo que intentaba apartar una roca del camino y no tenía claro cómo funcionaban las palancas preguntaba al personaje/jugador por su funcionamiento en una pregunta redactada en castellano macarrónico)

Al margen de currarse las tarjetas, como el tablero era un mapa del tesoro, lo dibujamos en lápiz, monocromo, como si fuese tinta antigua y desvaída, lo enrollamos, le recortamos las puntas como si de un viejo pergamino se tratara y, en un color diferente, pusimos anotaciones sobre el mapa que habían hecho Indiana y Otto en su preparación para el viaje. Incluso le pusimos manchas de una taza de café, en un rincón, como si uno de los arqueólogos, al estudiar el mapa, hubiese apoyado distraídamente la taza de café sobre el papiro.

El trabajo de acabar todas las tarjetas fue tal que, la mañana de la entrega, todavía estaba acabando de terminar los dibujos de las últimas.

Recibimos un suficiente justo, porque el tablero estaba arrugado, en lápiz, sin color y habíamos manchado el tablero de café e intentábamos colárselo a la profesora con no sé qué cuento chino de que era como si lo hubiesen hecho los personajes.

Los vago-juegos de la oca hechos con plantilla y colorines que entregaron los demás consiguieron notas brillantes, porque al fin y al cabo se lo habían currado.