(AC) Dos minutos

El otro día quedé para cenar con unos amigos a los que hacía mucho que no veía. Yo había llegado antes al restaurante, y estaba sentado de espaldas a la puerta, por lo que, cuando llegaron, les saludé mientras me daba la vuelta.

“¡Te has teñido el pelo!” me interrumpí a mí mismo al girarme y ver a la amiga.

Ella sonrió, se volvió hacia el amigo, y comentó que sí, pero que ya hacía mucho tiempo.

Mientras se sentaban, yo reflexionaba. “¿Mucho tiempo? Me suena haber visto algo sobre sus dudas de si teñirse o no el pelo en Twitter, pero como algo muy reciente… si me hubiesen dicho que la semana pasada, me lo habría creído.”

Nos sentamos, y pedimos la comida, y charlamos. Y así, en la conversación, salió el negocio on-line que la amiga teñida está intentando tirar hacia adelante ya hace tiempo.

“¿Sabes que tuvo un punto de venta físico?” me dijo el amigo.

“¡Sí!” dije. “Estuviste como dos minutos en tienda y de pronto ya no. ¿Qué pasó?”

“Pfff. ¿Dos minutos? ¡Fueron tres meses!”

Hace ya un tiempo que me ocurre, que si me pongo al día con gente que no he visto de hace mucho, subestimo de forma salvaje los tiempos. Pero… así han sido mis días este ultimo año. Ciegos y sordos y rápidos. Los meses se sustituían unos a otros a la que desviaba la mirada, y podía tachar semanas enteras del calendario con un solo trazo del bolígrafo.

Hablando de mi situación emocional actual y de su mejoría, la amiga teñida me dijo. “Bueno, Carlo, ¿Y qué has aprendido de este año en el que has estado deprimido?”

“¿Aprendido?” Me encogí de hombros, y nos reímos.

“¡Jo, Carlo, pues vaya psiquiatra más malo al que has ido! ¡No me lo recomiendes!”

Y nos reímos otra vez.

Pero mi pobre psiquiatra tiene poca culpa. ¿Cómo voy a haber aprendido nada de ese periodo si me he dedicado a deslizarme por él con tanta ligereza como he podido?

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(Miércolog) Duran Duran

El post de hoy no lo escribo yo solo. Lo escribe en gran parte John Scalzi en su blog:

http://whatever.scalzi.com/2015/09/22/duran-duran-neil-gaiman-and-beginnings/

¿Lo habéis leído?

A veces hay cosas que te llegan en momentos justos.

Esto no se lo he contado a nadie, porque me avergüenza esta clase de pensamiento tan naïf (de la talla de los de “y entonces le diré esto, y ella dirá lo otro, y nos besaremos cuando empiecen los fuegos artificiales que salen de no se sabe bien dónde y de pronto nos estoy imaginando ya en el hospital tras el nacimiento de nuestro primer hijo, espera, pausa Carlo, vuelve a la Tierra, ni siquiera sabes su apellido) pero ahora mismo estoy metido en la escritura de un libro de entrevistas a expresidentes de la Sociedad Catalana de Estomatología y Odontología… Un proyecto con un interés muy relativo, y alejado de mis intereses (aunque creo que le he dado el toque para que me guste, y en el que me estoy esforzando mucho, andaríamos frescos si me esforzara solamente en lo que me apetece hacer), y que, en esa parte trasera de la mente en la que piensas cosas que no dices en público, es un peldaño de mi (potencial, deseada) carrera literaria análogo a la biografía de Duran Duran de Neil Gaiman. (Eso sí, salvando las distancias… ¡Ya me gustaría a mí ser un Gaiman!)

Pero lo comparto porque me ha parecido notable que el Hada Madrina haya decidido empujarme en la buena dirección haciéndome saber que, sí, mi fantasía sobre el “raro libro de entrevistas a dentistas de antes de que Carlo Gallucci fuese un autor reconocido, un libro con un interés más bien anecdótico excepto para superfans y coleccionistas” tiene análogos reales en autores de cierta talla.

O así lo he decidido interpretar, vaya.

¿Por otra parte, parece ser que también he decido que tengo un hada madrina?

(miercolog) Ciclos

He leído por ahí que los hombres tienden a tener una visión de la realidad lineal, y que las mujeres, en cambio, están predispuestas a entender el mundo de forma cíclica. Y que la teoría se basa en la idea del hombre como una máquina de un solo gatillo, siempre a punto, siempre “a” o “no a”, y en la mujer como un complejo sistema orgánico-demoníaco de complejidad inusitada y regido por un vórtice de alteraciones y espíritus malignos que la hacen menstruar cada ciertos días, nadie puede saber cuantos ni por qué.

Quizás esas sean las predisposiciones naturales, yo qué sé. Pero me da la sensación de quien tuvo la idea de ligarlas con los aparentes mecanismos reproductivos de los géneros estaba ya enmarcado en una realidad de concepción binaria, empapada de ciertos roles de género y probablemente ya industrializada, alejada de los ritmos de la naturaleza, y occidental, marcada por la historicidad a través de la cultura judeocristiana.

Porque, sí, nuestra cultura actual tiene un concepto de historia que deriva de la concepción hebrea de la realidad: lineal (es decir, con un principio y un final) e histórica (es decir, con un rumbo, una concatenación de acontecimientos con sentido que se dirigen a una situación ideal).

Pero casi parece más razonable la idea de la realidad cíclica si uno se fija un poco en lo que pasa en la naturaleza, basada en ciclos, largos o cortos…

¿Por qué hablo de todo esto?

Yo no soy exactamente ni cíclico ni histórico. Mi mente usa el equivalente organizativo de la monogamia en serie, es decir, de la persona que tiene muchas parejas, pero una detrás de otra, nunca a la vez.

Creo sistemas extremamente rígidos de funcionamiento, y me adhiero a ellos tanto como puedo, sufriendo si me desvío de este pequeño recoveco de confort y rutina… hasta que algo cambia. He de levantarme unos días más temprano. Paso un puente en otro sitio. Me pongo enfermo y paso unos días hecho polvo, sin seguir el programa.

Entonces genero una nueva rutina rígida y compacta, y me adhiero a ella, hasta que vuelve a haber algun cambio que me hace desecharla y asumir una nueva.

En eso estoy ahora, intentando buscar un nuevo ciclo, y eso incluye la organización de las publicaciones del blog. Por eso están siendo irregulares y tentativas.

Pronto, la nueva rutina emergerá.

Ya la descubriremos.